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¿Cómo se debe considerar las frases del tipo ¡Que + el verbo en subjuntivo …! desde el punto de vista sintáctico?

¡Que tengas un buen día!

¡Que te mueras!

Yo pensaba que se trata de frases sintácticamente autónomas (elipsis; omitiendo la oración principal (quiero que/deseo que …) pero una de mis compañeras de estudios dice que tengo que ponerlas en el apartado de mi presentación sobre oraciones completivas:

(Quiero) ¡Que te vaya bien!

Tengo la sensación de que yo tengo razón pero no puedo justificar mi opinion =( Heeelp por favor

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En el caso de oraciones como:

¡Que tengas un buen día!

¡Que te mueras!

¡Que te vaya bien!

no creo que hablar de elipsis verbal y de oraciones completivas sea mutuamente excluyente: hay elipsis verbal y hay una subordinada sustantiva (o completiva) que, al omitirse el verbo que la introduce, se convierte en una oración independiente introducida por que.

Creo que en tu presentación, Aurora, deberías hablar de esas oraciones que expresan deseo o maldición como un subtipo de oraciones independientes introducidas por que.

En academia.edu, he encontrado una interesante tesis titulada: "Oraciones independientes introducidas por que: estructura y significado", de Valentina Asenjo Valenzuela.

En su parte introductoria, esta tesis hace una síntesis de cómo se clasifican las oraciones independientes introducidas por "que" según diferentes autores, que transcribo a continuación (no incluyo la nueva tipología que propone la autora a los efectos de la tesis):

3.2.1.1. Para Porroche Ballesteros (2000: 101) existe un primer tipo de oraciones independientes introducidas por que y es aquel que tiene la función de expresar mandato o deseo, y se presenta en dos posibles ocasiones: cuando se formula un mandato a un tercero y cuando se repite una instrucción anteriormente formulada:

    (11) a) Que se vayan.

         b) Que te calles. (después de haberle ordenado que se callara dos o tres veces)

Pons Bordería (2003: 537), por su parte, establece una categorización en la que se señala que en casos como estos se hablará de órdenes. A diferencia de lo propuesto por Porroche (2000), para Pons Bordería (2003) estos enunciados se clasifican de forma independiente y no en la misma categoría que los deseos, que para el autor pertenecen a la misma categoría que las maldiciones, con ejemplos como:

    (12) Que te aproveche.

[...]

3.2.1.3. Otra posibilidad de aparición de oraciones independientes introducidas por que es cuando están en relación con otros enunciados.

Para Muñoz Medrano (2005: 249) estas oraciones pueden contener una referencia explícita al enunciado que los precede –en ese caso se habla de que reiterativo– o pueden comentar el enunciado al que acompañan, por ejemplo:

    (14) – No es mi amiga.

         – ¿Que no es tu amiga? Será ahora. (C. Martín Gaite, 2001: 115)

En el texto se cita a Cascón Martín (1995: 154-160 en Muñoz 2005: 249), quien llama “ilativo” a este tipo de que; además se señala que este uso tiene la finalidad de “encabezar expresiones que suponen una reacción de desacuerdo, protesta, reproche o sorpresa con respecto a las palabras, en parte repetidas, del interlocutor”. Para Pons Bordería (2003: 537) ejemplos de exclamaciones como la que sigue son representativos de este tipo de uso:

    (15) ¡Que gaste ese dinero en tonterías!

3.2.1.4. Uno de los usos del que átono como introductor de oraciones independientes más destacado por los autores revisados es aquel que dice relación con el refuerzo del propio discurso. Para Pons Bordería (2003: 537) este uso corresponde a réplicas enfáticas; según Muñoz Medrano (2005: 248) en estos casos hablamos de un que que imprime mayor fuerza a la expresión. Para la autora, en estos casos que, como otros marcadores discursivos, “ha modificado el significado y algunas de las particularidades distribucionales que lo caracterizan en la sintaxis oracional, pasando a desempeñar una función discursiva”. Porroche Ballesteros (2000: 103), por su parte, propone que en estos casos la partícula que puede enfatizar el propio discurso, sin que este se relacione a ningún otro enunciado y, además, puede hacer referencia a un enunciado anterior o bien comentar el enunciado al que acompaña. Ambas opciones se ven ilustradas en los ejemplos que siguen:

(16) a) Que ya está apagado. (ante alguien que intenta apagar lo que es obvio que no está encendido)

     b) – ¿A dónde va a ir ese, si no tiene un peso?
        – ¿Que no tiene un peso? Está forrado en plata.

Este último tipo de enunciados, para Pons Bordería (2003: 535) se relacionan con las oraciones interrogativas directas del tipo:

(16) c) – Allí probé el smörgasbord
        – ¿Que probaste el qué?

3.2.1.5. Otra categoría en la que podemos encontrar oraciones independientes introducidas por que es aquella en que la conjunción se encuentra combinada con marcadores discursivos. Para Muñoz Medrano (2005:251), en estos casos que se yuxtapone a marcadores discursivos que expresan modalidad:

   (17) Mira que no haberte visto, mujer, en San Sebas: si allí nos conocemos todos (C. Martín Gaite, 2002: 38).

3.2.1.6. Un último caso a revisar será el denominado por Spitzer (1942: 105-126 en Porroche 2000: 103) como que narrativo, que Porroche (2000: 102) describe como aquel que es “obligatorio” y que se emplea para hacer referencia al discurso ajeno; por esta razón se le atribuye un valor metalingüístico. En Muñoz Medrano (2005: 247) también encontramos referencias al que narrativo de Spitzer, y a propósito de él se señala que “se caracteriza por la supresión del verbum dicendi, aportando así mayor vigor al discurso”:

   (18) Los chicos me miraron y uno de ellos era Emilio. Se puso muy contento y me pasó un brazo por la espalda con familiaridad. Que qué casualidad, que dónde me metía, que se había acordado de mí tantas veces (C. Martín Gaite, 2002: 98).

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