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Hoy un colombiano que conozco estaba leyendo una carta en voz alta. Mantenía una pronunciación (o bien, característica lingüística) curiosa que no asociaba con su país natal, que es la existencia de una -e epentética en las formas del infinitivo. En vez de estamos aquí para celebrar, dijo estamos aquí para celebrare, por ejemplo. Ya que lo dijo con todos los infinitivos igual, estoy seguro de que no dijo algo como estamos aquí para celebrar, eh...

A pesar de que celebrare normalmente es una forma del futuro del subjuntivo, en algunos dialectos también es la forma infinitiva. Lo curioso no es la existencia de esta forma, sino el hecho de que la escuché de alguien que (1) no autorreconocía la pronunciación, (2) no la tenía en el habla conversacional (solo al leer formalmente), (3) es de Colombia, que, que yo sepa, no la tiene, y (4) es un hombre muy culto.

Entonces, mi pregunta sería, imagino, si alguien sabría el posible origen de esta pronunciación... ¿es típico de alguna zona colombiana? ¿de un registro oratorio?

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  • 1
    De parte de (1) un Colombiano de nacimiento y (2) aunque no exageradamente pero si considerablemente culto :-) , te digo que no, esa pronunciación no es de ninguna region de Colombia que yo conozca. Tal vez el hombre es tan culto aprendió eso en alguna otra parte.
    – DGaleano
    Dec 20 '15 at 23:59
  • 1
    tal vez solo se le trabo la lengua, o simplemente la carta fue escrita por alguien de origen italiano (o no) y utilizo celebrare que en italiano significa celebrar. No es tan inusual entremezclar palabras de otros idiomas. Dec 21 '15 at 0:39
  • 4
    Esta forma de pronunciar los infinitivos constituye una afectación más o menos extendida. Hay un número de Les Luthiers en el que Marcos Mundstock la parodia; si lo encuentro, pondré un enlace aquí.
    – Gorpik
    Dec 21 '15 at 10:01
  • 1
    @DGaleano, concuerdo con usted, o que al menos no se use la etiqueta Colombia para esta pregunta. Dec 24 '15 at 13:23
  • 1
    ¿Tal vez será por influencia del italiano o el latín? May 9 '16 at 14:16
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+100

A falta de una respuesta más académica, recojo aquí lo más relevante de lo que se ha dicho en los comentarios, más alguna cosa que he investigado en el intertanto. Si se juzga oportuno, lo podemos convertir en wiki para que aporte más gente.

La epéntesis se refiere a la aparición de un sonido (previamente inexistente) en una palabra. El DRAE cita como ejemplo el caso de tenré>tendré (sugiriendo que la primera es una forma arcaica de la segunda, que adquirió la d por epéntesis y luego se volvió convencional.

La paragoge se refiere a la aparición de un sonido al final de una palabra. Según quién la defina, es excluyente con o un caso particular de la epéntesis. En cualquier caso, pareciera que el fenómeno señalado en la pregunta debe ser más propiamente llamado por este segundo nombre (gracias @Rodrigo).

La e paragógica (al final de verbos en infinitivo y otras palabras terminadas en consonante) es un fenómeno de aparición frecuente en la historia en el castellano.

Según este artículo, la -e final se perdió en nuestra lengua como parte de un proceso que tiene su cúlmine en el siglo XI. Sin embargo reapareció en la poesía como un recurso para resguardar la rima y el número de sílabas de los versos y se mantuvo por algunos siglos más (al parecer, cuando en el Quijote se usa el adjetivo felice es en forma de arcaísmo). Los filólogos castellanos se refieren a ese recurso también como e paragógica.

Por lo que señalan algunos colombianos en los comentarios de esta misma pregunta, el uso de la e paragógica no sería parte de ninguno de los acentos propios en ese país. Sin embargo, sí hay testimonios de su existencia en el mundo hispanohablante actual. Algunos ejemplos:

  • En Nuevo México se ha documentado la aparición de una e paragógica entre hablantes nativos de castellano.
  • En zonas rurales del centro y -especialmente- sur de Chile constituye un fenómeno tan arraigado, que en el habla coloquial urbana se ha asentado el término sure para significar específicamente la zona sur de ese país.
  • En los verbos con imperativo irregular monosilábico, suele ocurrir la forma bisilábica "regular" (sale y pone en vez de sal y pon, con e paragógica) en el habla inculta de algunos lugares (p. ej., Las Canarias y Chile), probablemente como arcaísmo.
  • A un nivel al parecer bastante transversal entre países de habla hispana (a juzgar, entre otras cosas, por la proporción de votos del comentario de @Gorpik), aparece la e paragógica como forma de habla afectada o como vicio inadvertido y ocasional en el habla de una persona que normalmente no la usa. Recuerdo el caso de un político chileno, que sin ser del sur (y con un acento razonablemente clasificable como chileno informal culto), alterna entre caer y no caer.

A falta de más antecedentes, y dado que se trata de 1) una persona que normalmente no agrega las e finales, 2) ni tiene un entorno lingüístico que pueda haberle influido, y visto que 3) los verbos estaban escritos correctamente en la carta, lo más plausible parece ser que se trataba de un caso del último tipo (afectación o vicio no atribuible al acento).

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  • ¡Fantástica labor de recopilación, ordenamiento y análisis! El parágrafo que empieza con la e paragógica y el siguiente podrían fusionarse, pero no acabo de ver por dónde hincarle el diente. Después, no acabo de entender en el penúltimo párrafo cuando comentas lo de alterna [enlace] entre caer y no caer [enlace] es esto. May 23 '16 at 18:45
  • @fedorqui, la verdad es que eran dos ejemplos de videos en que pasan ambas cosas. Cuando traté de ponerlos como dos links en un paréntesis separados por comas, tuve problemas. Primero busqué uno en que pasara mucho y otro en que no pasara, pero no lo logré. Parece que el personaje ha mejorado este vicio con el tiempo, pero no ha sido ni negro antes ni blanco ahora.
    – Rafael
    May 23 '16 at 21:58

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