En efecto, en español, las dos letras representan el sonido bilabial sonoro /b/. Las dos letras llegaron al español provenientes del latín, en donde sí tenían sonidos diferentes (bilabial para la b y labidental para la v) pero, en español siempre han tenido el mismo sonido, salvo por algunas excepciones regionales (por ejemplo en Valencia, en los hispanoparlantes de Cataluña y en ciertas regiones de América) debidas a efectos espontáneos de la pronunciación en tales regiones.
Aparte de las anteriores excepciones regionales, la distinción en la pronunciación de la b y la v es considerada un error por la Real Academia Española desde 1726, aunque hasta comienzos del siglo XX hubo cierta ambigüedad y confusión ya que en la Ortografía y la Gramática se recomendaba la pronunciación labiodental de la b (una decisión un tanto chauvinista inspirada en la distinción que otras lenguas hacían entre los sonidos de la b y la v).
La situación quedó zanjada definitivamente en 1911 cuando la Real Academia Española dejó de recomendar la distinción.
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